Si el activo principal de su empresa corresponde a cuentas por cobrar en la forma de letras, facturas y/o cheques o equivalentes, provenientes de deudores serios y de prestigio.
Si su empresa enfrenta un aumento dramático en ventas y no tiene un patrimonio adecuado para financiarlo.
Si su empresa no posee los activos necesarios para garantizar deudas bancarias de corto plazo para capital de trabajo, o no estima conveniente otorgarlos como garantía.
Si requiere cumplir covenants bancarios relativos a endeudamiento a ciertas fechas.